¿Es hora de dejar el pañal? aprendiendo a ir al baño
El control de esfínteres es la capacidad que tienen las personas de controlar las necesidades fisiológicas básicas de higiene y salud corporal, en el momento apropiado y en el lugar correcto. Es un proceso que normalmente se desarrolla en los primeros años de vida. En cada cultura se lleva a cabo de distintas formas, pues implica varios aspectos a nivel familiar e individual de cada niño. No existe un consenso que nos señale la edad exacta en que los niños deban controlar sus esfínteres, se adquiere cuando el niño llega a una madurez biológica, física y emocional. Es preciso entender que cada niño es diferente y llevará a cabo este proceso cuando esté listo, ellos nos darán avisos, así que debemos ser pacientes y esperar las señales.
Para lograr dejar los pañales cada niño y niña vivencia un proceso difícil y lleno de cambios. Los esfínteres que permiten controlar la contención y salida de la orina y el popó no han funcionado nunca hasta ese momento, por lo que el niño no entiende de qué le hablamos cuando le mencionamos la experiencia de “tener ganas” puesto que nunca ha experimentado el “tener ganas de ir al baño” sino simplemente ocurre y el adulto es quien cambia los pañales mientras el niño permanece acostado ajeno a lo que ocurre.

Frente a este proceso hay dos caminos
1.- El entrenamiento
2- La comprensión de la experiencia
Desde la filosofía Montessori se recomienda la segunda opción, puesto que por este camino el niño interioriza las funciones de su cuerpo, reconoce la maravilla del sistema biológico y es dueño de sí mismo lo que favorece su autonomía, aceptación se su propio ser y amor propio.
Lo que vivimos los adultos
Este momento de la vida, más allá de ser un proceso, puede constituir una gran oportunidad para potenciar el vínculo con nuestro niño o niña, dialogar, contener sus emociones y acompañarlos en sus avances y dificultades.
Es esperable que como adultos (especialmente si se trata de nuestra primera experiencia en este rol) tengamos dudas, temores y queramos que este proceso no constituya un período de mucho estrés familiar y logremos así dejar los pañales sin mayores dificultades. Con frecuencia es un momento en que recurrimos a otros adultos para que nos cuenten de su experiencia y pedimos información a profesionales como el pediatra, profesores o psicólogos, muchas veces con el objetivo de contar con pautas que faciliten la puesta en marcha del proceso mismo.
Si bien todos los apoyos son bienvenidos, las pautas cobran sentido sólo a la luz de las vivencias particulares de cada niño y niña, ya que se trata de una experiencia única para cada uno de ellos. No sólo el niño o la niña debe estar preparado(a) para comenzar el entrenamiento, sino que como adultos es importante que nos dispongamos a invertir tiempo, energía, paciencia y en especial a ser constantes en acompañarlo(a) durante todo el período que sea necesario para él o ella.
¿De qué manera acompañarlos?
Para dar inicio al proceso es fundamental que como adultos confiemos en las capacidades del niño o niña para identificar la hora de dejar el pañal, validemos cada uno de sus esfuerzos, avances y respetemos en todo momento sus características y ritmos propios. Es necesario que el niño comprenda que confiamos en él para que esta confianza pueda ser intrínseca, de manera que sienta que va logrando por sí mismo dejar los pañales y no como una mera imposición por parte de los adultos.
A continuación, se describen algunos elementos importantes de considerar al momento de acompañar el proceso de control de esfínter de niños y niñas:
Mientras aún usa pañales, podemos invitarlo(la) a ayudarnos en su propio cambio de pañal, proponiéndole, por ejemplo, que vaya a buscar algún elemento para la muda cuidando que se trate de un momento placentero para él o ella, en el cual se privilegie el diálogo y el contacto físico. Cambiar el pañal de pie ayuda al niño a comprender lo que está haciendo el adulto, hablar sobre el peso del pañal por el pipí o agradecer al popó por limpiar el cuerpo, vaciarlo al inodoro y despedirse del popó con gratitud, son formas de mostrarle al niño que su cuerpo es maravilloso y que comprenda la situación.
Antes de iniciar este proceso, los adultos debemos prepararnos no sólo emocionalmente, sino que realizando acciones concretas que lo hagan más amigable para niños. Algo fundamental es contar con ropa adecuada (pantalones con caucho, ausencia de bodis, cinturones y otros elementos que se vuelvan un obstáculo) y ropa suficiente para cambiarlo varias veces al día, facilitando que pronto vuelva a sentirse cómodo(a).
Esperar un momento adecuado o propicio para iniciar el proceso de control de esfínteres, lo cual muchas veces coincide con los meses de mejor clima. Comenzar en momentos de tranquilidad y armonía familiar, evitando momentos de crisis o mientras el niño o niña está enfermo (o lo ha estado hace poco tiempo), puede dificultar el proceso y aumentar la ansiedad.

Tips para empezar el proceso a la hora de dejar el pañal
Los niños necesitan alcanzar cierta madurez neurológica y motora para controlar sus esfínteres, es decir, deben sentirse incómodos cuando estén mojados y ser capaces de expresarlo. También es importante que logren colocarse en la posición adecuada para sentarse en el baño y que tengan la habilidad de subir y bajarse sus pantaloncitos. Antes de que esto suceda no podemos esperar que los pequeños controlen sus esfínteres.
Es muy común que las niñas logren primero ir al baño solas. Tómalo en cuenta cuando tengas más de un hijo.
Debido a que puede darles un poco de miedo utilizar el baño normal, es favorable utilizar uno de su propio tamaño, incorporar al inodoro grande un asiento más pequeño, adornar el baño con ilustraciones de sus personajes favoritos o colores llamativos, poner un banquito frente al inodoro en el que el niño pueda apoyar sus pies al estar sentado. También puedes motivarlos con ropita interior de su agrado. Tu hijo también puede ayudar con la limpieza trayendo el trapero, o las toallas absorbentes, etc.
No es recomendable despertarlos en las noches. Sugiero que pongamos atención en las horas del día en las que van al baño y llevarlos en esos momentos. Generalmente es después de comer para hacer popó y cada dos horas para hacer pipí. Esta frecuencia se debe ir alargando cada par de semanas. Recuerda que primero empieza el control de esfínteres en el día y luego en la noche, así controle esfínteres en el día, el pañal de noche se sigue poniendo puesto que este control es automático y demora más tiempo.
No se recomienda dar grandes elogios o recompensas cuando los niños logren ir al baño en forma adecuada. Debemos pensar que controlar los esfínteres es un evento natural como caminar o comer. Los niños deben comprender esto para que cuando fallen no sientan rechazo por parte de sus padres.
Si ocurriera que se hace pipí o popó en la ropa interior es importante que no los regañemos, el niño o niña debe sentirse en un ambiente de confianza en el que se le recuerde que no es nada malo y que la próxima vez será mejor. Tampoco debemos compararlos con otros niños, incluyendo a sus hermanos. Esto sólo traerá efectos negativos.
Ten paciencia y no te desesperes. Recuerda que todos los niños sanos lograrán controlar sus esfínteres y seguramente será antes de que cumplan 5 años. Si esto no sucede así, entonces es importante que acudas con un especialista para que descarte la posibilidad de enuresis o encopresis, trastornos físicos que impiden el control de esfínteres. Toma en cuenta que la ansiedad también puede ser un factor importante.
Una vez que te decides no vuelva atrás. Es común intentar quitar el pañal un día y ante los “accidentes” decidir volver al pañal, la información que se le está mandando al niño o la niña es “no lo lograrás” por eso es importante ver las señales, estar seguros y tomar la decisión en el momento adecuado, las guías del jardín podrán orientarlos al respecto o avisarles cuando sus hijos ya estén listos para iniciar el proceso.
Evita el pull ups o pañales entrenadores. El niño y la niña como buenos científicos necesitas la experiencia, la evidencia y el ensayo y el error. No sirve de nada decirle que avise cuando “tenga ganas” si él o ella nunca ha sentido “eso”, necesitará asociar unas sensaciones físicas previas con la consecuencia final para entender que esas sensaciones son los que los adultos llaman: “Tener ganas”. Los niños y las niñas no necesitan ser entrenados, es más fácil si tan solo intentas que comprenda cómo funciona su cuerpo.
Dejar el pañal es un momento muy importante en la vida del ser humano, es un grito de independencia y de reconocimiento de autonomía. Cuando un niño deja el pañal está experimentando cambios físicos, cognitivos y emocionales muy poderosos, aprovecha este momento para fortalecer el vínculo, ser un referente confiable para él o ella y decir, por medio de actos que estás en esta vida para apoyarlo y acompañarlo en las diferentes experiencias que se le presenten.
Equipo Mundo Montessori



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